lunes, 15 de diciembre de 2014

minienganchada


Lo reconozco, estoy enganchada.
Siempre tengo que tener una labor entre manos.

El momento en el que te das cuenta de que realmente estás enganchada es el día en que compras la lana para una nueva labor. Sales corriendo para casa y no hay plan que te parezca lo suficientemente bueno como para no hacerlo.

Si además la lana que has comprado no la has tejido nunca, el enganche se incrementa. Si encima es una lana que estabas deseando probar hace tiempo y es tan bonita como Woolly, entonces ya es la locura máxima.


Y aquí tenéis el resultado un suéter de primera puesta gordito pero supersuave. Una apuesta segura, un modelo que ya había tejido muchas veces y sabía que iba a quedar bien sí o sí.



Y aquí estoy con el mono, deseando ir a por más wolly para nuevos proyectos...

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