miércoles, 18 de diciembre de 2013

minicuellos


Como ya os conté aquí, todo esto empezó cuando nació Víctor. 
Ahora es tan mayor que hace siglos que no le hago nada. 

Como este año parece que el invierno viene con fuerza le he hecho un cuello de lana gordito, bueno, uno a Víctor y otro a Pablo.

La lana es una preciosidad, gordita pero de un tacto y colores superchulos. 
Al ser jaspeada va cambiando de color a medida que la vas tejiendo y pese a ser la misma madeja, el cuello de Víctor tiene más de caldera y el de Pablo de azul claro.

No sé cual me gusta más...


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